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Materiales Ecológicos

Densidad del insuflado: por qué 60 kg/m³ y no 35

6 min de lectura

La densidad de la celulosa insuflada es el dato que decide si un aislamiento va a durar veinte años o se va a apelmazar en dos: se mide en kilos por metro cúbico y marca cuánto material queda comprimido dentro de la cámara. Por debajo de cincuenta no debería aceptarse en una pared vertical.

En Aislamientos Bioisola llevamos más de quince años insuflando fachadas en Gipuzkoa, con más de cuatro mil proyectos, y esta es la cifra por la que casi nadie pregunta y que sin embargo explica la mayoría de los trabajos que salen mal. Dos presupuestos pueden parecer iguales, con el mismo material y el mismo precio por metro cuadrado, y dar resultados opuestos solo por esto.

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Qué significa exactamente la densidad

Cuando se rellena una cámara de aire, el material no se deja caer sin más: se introduce a presión con una máquina que lo compacta contra las paredes del hueco. La densidad es la cantidad de material que acaba habiendo en cada metro cúbico de cámara.

Si se mete poco, el aislante queda esponjoso y con aire dentro. Aísla al principio, porque el hueco está lleno, pero no está sujeto: con las vibraciones del edificio y su propio peso va bajando poco a poco. Si se mete la cantidad correcta, el material queda trabado contra las dos hojas del muro y se queda donde está.

Esto es lo que hay detrás de la queja más repetida contra el insuflado: que el material «se apelmaza» y deja la parte alta de la pared vacía. No es un defecto del material. Es un defecto de ejecución.

Los números que deberías conocer antes de firmar

Estos son los rangos con los que se trabaja en pared vertical:

  • Por debajo de 45 kg/m³: insuficiente. Es el terreno donde aparecen los asentamientos a los pocos años.
  • Entre 50 y 55 kg/m³: el mínimo aceptable. Funciona, pero sin margen de seguridad.
  • Entre 60 y 65 kg/m³: el rango correcto para fachada, y con el que trabajamos nosotros.
  • Por encima de 70 kg/m³: ya no mejora el aislamiento y empieza a meter presión innecesaria sobre la hoja interior del muro.

Estos valores son para muro vertical. En un forjado bajo cubierta, donde el material se sopla sobre una superficie horizontal y no tiene que sostenerse, se trabaja con densidades mucho menores y espesores mucho mayores. Comparar una cosa con otra es un error frecuente cuando se piden varios presupuestos a la vez.

Por qué el precio por metro cuadrado engaña

Casi todos los presupuestos se presentan en euros por metro cuadrado de fachada. El problema es que ese número no dice nada del material que va a entrar. Con la misma superficie y la misma cámara, insuflar a 40 kilos por metro cúbico en vez de a 60 supone meter un tercio menos de material, y ese ahorro no se ve por ninguna parte hasta que pasan unos cuantos inviernos.

Por eso el dato que hay que pedir no es solo el precio: es la densidad prevista y, si es posible, los kilos totales de material que se van a emplear. Con el volumen de la cámara y esos kilos, cualquiera puede hacer la división y comprobar si cuadra.

Cómo se controla en obra

La cata previa

Antes de empezar se abre un punto de la fachada y se comprueba el ancho real de la cámara y si está limpia. Sin ese dato no se puede calcular cuánto material debe entrar, así que un presupuesto cerrado sin haber mirado la pared es un presupuesto hecho a ojo.

El cálculo de material

Con el ancho de la cámara y la superficie a tratar se obtiene el volumen. Multiplicado por la densidad objetivo, salen los kilos que tienen que entrar. Al terminar la obra, los sacos consumidos deberían cuadrar con ese cálculo.

La comprobación posterior

Una termografía hecha días después, con diferencia de temperatura entre el interior y el exterior, muestra si el relleno es homogéneo o si han quedado zonas huecas. Es la única forma de ver lo que hay dentro de un muro sin abrirlo.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si insuflan a menos densidad de la debida?

El material queda suelto dentro de la cámara y con el tiempo se asienta por su propio peso. Al cabo de unos años la parte alta del muro se queda sin aislante y aparecen zonas frías justo bajo el forjado, que es donde más se nota. Y desde fuera no se ve absolutamente nada.

¿Cómo sé a qué densidad me lo van a hacer?

Pregúntalo antes de firmar y pide que figure por escrito en el presupuesto, en kilos por metro cúbico. Una empresa que trabaja bien te lo dice sin ningún problema. Si la respuesta es vaga o te hablan solo de metros cuadrados, es una señal de aviso que conviene atender.

¿Se puede comprobar después de la obra?

Sí, de dos maneras. La primera es el cálculo de material: los kilos que han entrado divididos por el volumen real de la cámara tienen que dar la densidad prometida. La segunda es una termografía posterior, que enseña si han quedado zonas sin rellenar dentro del muro.

¿Más densidad es siempre mejor?

No. Pasado cierto punto, seguir metiendo material no mejora el aislamiento y sí aumenta la presión sobre la hoja interior del muro. Por eso el rango razonable está entre 60 y 65 kilos por metro cúbico en pared vertical: suficiente para que no se asiente, sin forzar el cerramiento.

¿La densidad es la misma en paredes que en techos?

No. En un forjado horizontal el material no tiene que sostenerse contra la gravedad, así que el soplado en bajocubierta trabaja con densidades bastante más bajas y espesores mucho mayores. Confundir ambos valores es un error frecuente al comparar dos presupuestos.

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